Categoría: Ideas

Somos Matemáticamente Idiotas

Somos Matemáticamente Idiotas

Si quieres mentir sin pudor, sólo tienes que dar a tus afirmaciones un aspecto matemático o estadístico y todos los matemáticamente idiotas del mundo quedaremos desbordados y sin posibilidad de comprensión ni de réplica. No hace falta ser muy sofisticado. Basta con confiar que la gente es incapaz de manejar un tanto por ciento ni una regla de tres.

Pondremos un ejemplo sencillo. ¿Recuerdan las últimas subidas del IVA?

Cuando el IVA subió del 18% al 21% y subió 3 puntos porcentuales, pero NO subió un 3%, sino que la subida del impuesto fue de un 17%.

Quizás pareciera más benevolente la subida del tipo de IVA del 8% al 10%, pues «sólo» subió 2 puntos porcentuales. Pero este aumento representó incremento en este tramo del 25%.

Otro truco matemático para maximizar o minimizar [según interese en cada caso] los datos es convertirlo en dinero efectivo. Así, si queremos minimizar la subida, pondremos como ejemplo cosas de poco valor. Por ejemplo, en un kg de fruta. Aquellas manzanas que antes costaban 1 € [1,08 € IVA incluido], a partir de la subida pasaban a costar 1,10 €. Dos insignificantes céntimos más.

Por el contrario, si trabajásemos para un medio afín al partido en la oposición y lo quisiéramos maximizar, podríamos poner como ejemplo la compra de un coche de 15.000 €, donde el IVA pasó de los 2.700 € del 18% anterior a los 3.150 € de aplicar el actual tipo del 21%.

Ambos ejemplos son matemáticamente igual de ciertos, pero la sensación creada no es la misma. Lo más «divertido» es que seguramente la recaudación del Estado aumentó mucho más por la acumulación de los céntimos aplicados de fruta que por los de las ventas de coches (recuerden, un 25% sobre un 17% de aumento real).

Cuando el IVA subió del 18% al 21%, subió 3 puntos porcentuales, pero NO subió un 3%, sino que la subida del impuesto fue de un 17%

Para todos aquellos que quieren estar al tanto tanto de las tonterías numéricas publicadas como de las manipulaciones, recomiendo encarecidamente el sitio web Malaprensa dedicado a los errores y chapuzas publicados en la prensa española: números equivocados, gráficos incorrectos, fallos lógicos, conceptos erróneos, mala interpretación de estadísticas o de datos científicos.

Somos matemáticamente idiotas, y el problema es que ELLOS lo saben.

El Diablo Del Último Tren

El Diablo Del Último Tren

Así le llamo yo a uno de mis viejos enemigos íntimos, aunque creo que lo es de casi todos, al menos en nuestros principios. Es esa ansiedad que te atrapa cuando la vela traspasa la resistencia y la ves crecer de manera casi incontenible.

«¡Se va, se va sin remedio!» piensas, «¡se escapa y no volverá!» y te lanzas locamente a comprar a mercado. En mi caso era como si un diablillo burlón me sacase la lengua desde un último vagón tras el que yo corría sin poder nunca alcanzarlo.

Eso que puede pasar en un minuto, en una hora o en un día, invariablemente acaba siempre del mismo modo: compramos y, no sabemos por qué extraño embrujo, la cotización se frena, la vela se gira y empieza el descenso. ¡Compramos en máximos! Y ahí estamos, empapelados, en bajada y con cara de tontos. Y el maldito diablo muerto de la risa.

Entonces te das cuenta que no era el último tren y que el demonio burlón, ese que siempre opera en nuestra contra, te ha vuelto a timar.

¡Compramos en máximos! Y ahí estamos, empapelados, en bajada y con cara de tontos. Y el maldito diablo muerto de la risa.

No hay últimos trenes. Jamás los hay. Siempre hay otro buen momento para comprar. Y si ese tren se fue, no corras tras él y espera al próximo. A mí me costó aprenderlo. Pero, al final, ese pequeño diablillo acabó enjaulado. Sigue gritando, pero he aprendido una palabra mágica para hacerlo callar: «pull back«.

¿Eres Empirista o Pragmático?

¿Eres Empirista o Pragmático?

Un empirista es aquel que necesita de la experimentación y de la experiencia. Por su lado, pragmáticos son aquellos que se convencen porque algo funciona en la práctica.

En el ámbito del trading, un pragmático seguiría un sistema sin necesitar saber en qué se basa, mientras que un empirista se preocuparía en entender cómo y por qué funciona.

No importa tanto qué sea mejor, sino que sepas de qué tipo eres TÚ.

Si eres pragmático, busca sistemas de recambio; si eres empirista, desarróllalos.

Los Grandes Beneficios y la Tozuda Estadística

Los Grandes Beneficios y la Tozuda Estadística

Hay quien se acerca a la Bolsa con la ilusión de obtener rápidamente grandes beneficios. Si es tu caso y quieres seguir soñando, lo mejor es que NO leas lo que sigue.

Diré obviedades, de las que un niño de primaria podría entender.

Para obtener GRANDES beneficios debes asumir GRANDES riesgos. Grandes riesgos implica apostar cantidades importantes a situaciones improbables. Cuanto mayor sea la cantidad y menor la probabilidad, mayor tu beneficio.

Por ejemplo, imaginemos que invertimos 1.000 euros a una situación con una probabilidad de 1/100. El premio será el de convertir mil euros en 100.000 euros en una sola jugada.

El problema es que eso ocurrirá sólo en 1 de cada 100 ocasiones, con lo en que las otras 99 ocasiones perderás los mil euros.

Para obtener GRANDES beneficios debes asumir GRANDES riesgos. Grandes riesgos implica apostar cantidades importantes a situaciones improbables.

Voy a ser generoso y voy a considerar que lo conseguiste. ¿Tomarás tu dinero y te retirarás del juego, o buscarás repetir tu suerte?

Por si faltaste ese día a clase, te recordaré que la probabilidad de repetir dos veces consecutivas una apuesta de riesgo se obtiene de la multiplicación de ambas. Así, la posibilidad de ganar dos veces consecutivas una apuesta con una probabilidad 1/100 es de 1/10.000; o, lo que es lo mismo, del 0,01%

La probabilidad de repetir dos veces consecutivas una apuesta de riesgo se obtiene de la multiplicación de ambas probabilidades.

La alternativa de muchos traders novatos es la de especular con valores de muy poco precio [centimeros o chicharros], que a poco que se muevan, generan importantes variaciones porcentuales.

El problema con ellos es que si su precio es tan bajo, es porque generalmente su valor también lo es, y lo más probable es que siga bajando. Si invertimos, digamos, 1.000 euros en uno de esos valores, igual que puede ganar en muy pocas sesiones un 50%, puede perderlo.

Y, eso representa una pérdida de 500 euros. Desde ese punto, deberemos esperar que recupere un 100% de su valor [doble] sólo para RECUPERAR el valor de nuestra inversión inicial.

Que un valor pierda el 50% (la mitad) de su valor no es fácil, pero que después recupere un 100% (el doble) es francamente difícil.

Así, pues, la estadística está contra los planteamientos más pedestres de enriquecimiento rápido en la inversión. Creo que es bueno recordarlo. Y, a partir de ahí, que cada cual tome sus propias decisiones.

Los Indicadores y la Prueba del Algodón

Los Indicadores y la Prueba del Algodón

Un amable lector me pedía que le aconsejase algún indicador para trabajar en barras de X minutos. Bueno, he intentado explicarle que eso es muy complicado, pues depende del tipo de activo, de su sistema, de sus preferencias… Al final me ha parecido que la mejor manera de ayudarle era explicándole mi particular «prueba del algodón» aplicada a los indicadores.

Partamos de la premisa que no hay indicador infalible, aunque la mayoría sean útiles si los utilizamos dónde y cuándo corresponde. Pero, ¿cómo saber si un determinado indicador ofrece buenas prestaciones en un activo y temporalidad concreta? Pues nada más fácil que con la «prueba del algodón«.

Este sistema es tan rápido como útil para evaluar cualquier indicador por cualquier trader, por poco preparado que se sienta. Se basa, simplemente, en abrir un gráfico, incluir en el mismo el indicador/ores que deseemos verificar y comprobar sobre su histórico si han dado buenas señales en el pasado inmediato. Si lo han hecho, es muy probable que lo sigan haciendo en el futuro. Y si dudas entre más de un indicador, compáralos sobre el mismo histórico y decide cuál se comporta mejor.

Partamos de la premisa que no hay indicador infalible, aunque la mayoría sean útiles si los utilizamos cuándo y dónde corresponde.

No te fies de los gráficos publicados en libros o webs en los que, generalmente, se muestran casos muy escogidos. No. El indicador que quieras verificar sobre el activo y temporalidad que tú elijas, en el momento actual y sobre el histórico inmediatamente anterior. Eso sería la «prueba del algodón«.

Así de simple y así de fácil es evaluar indicadores a vuelapluma. Ahora ya sabes cómo decidir por ti mismo y de manera objetiva si mis indicadores [o los de cualquier otro] son más o menos adecuados para tus propósitos o necesidades.

Ya lo sabes, «el algodón no engaña«.

Los Errores Merecen Tarjeta

Los Errores Merecen Tarjeta

Quizás a algunos amables lectores les sorprenda saber que desde hace tiempo [muchos años, de hecho] tengo por costumbre «sancionar» todos mis errores con un tiempo de suspensión de mi actividad bursátil. Lo leí en un libro de Alexander Elder. Primero me pareció una tontería, pero cuando empecé a aplicarlo mi operativa mejoró tanto como disminuyeron mis pérdidas.

El procedimiento es sencillo y se basa en lo siguiente: si operas y sales sin pérdidas, puedes seguir operando. Si, por el contrario, la última operación cerrada te ha causado pérdidas, por mínimas que sean, debes parar e imponerte un tiempo antes de volver a operar. ¿Cuánto? Tanto más cuanto más cuantiosa haya sido tu pérdida. Haz tu propio baremo.

Un frenazo [ni que sea breve] al primer revés te evita seguir operando alocadamente o -al menos- por encima de TU velocidad de crucero.

Cada vez que me salta el stop con pérdidas, me saco a mí mismo «tarjeta amarilla» y me aplico un tiempo variable de «suspensión». Si he sido lo suficientemente tonto para moverlo a la baja y he perdido más de lo previsto cuando planteé la operación, seguramente me aplicaré más tiempo de «sanción», pues ha sido un doble error.

Mi principal error (y pérdida) en el mercado se debió a dejarme olvidada una orden de stop en un futuro, que acabó ejecutándose y dejándome una posición abierta y perdedora mientras yo pensaba que estaba cerrado. Un pequeño desastre que fundió en un rato y de una tacada los beneficios de varios meses. Ese error me costó semanas sin operar de «autosanción«.

Esto que puede parecer a primera vista una chiquillada es uno de los más sabios y prudentes consejos que jamás he oído o leído. Una serie de operaciones ganadoras consecutivas tienden a aumentar tu autoconfianza por encima de lo aconsejable y acostumbras a asumir más riesgo del debido y a tomar decisiones precipitadas. Un frenazo [ni que sea breve] al primer revés te evita seguir operando alocadamente o -al menos- por encima de TU velocidad de crucero.

Algo que debes recordar es que tú, como yo, tenemos la SUERTE de no ser profesionales del mercado y eso nos permite levantar las manos del teclado ya que no estamos obligados a operar todos los días. Tú y yo nos podemos permitir el lujo de parar, recuperar el equilibrio y volver a empezar tantas veces como nos sea necesario.

Una salida con pérdidas de vez en cuando es normal, pero siempre tiene una causa. Esa auto-impuesta sanción nos permite repasar cada operación perdedora y descubrir dónde nos equivocamos. Quizás fue en la entrada, quizás en la posición del stop, quizás en una salida precipitada, quizás de aquella señal del indicador que no leímos del todo bien. Siempre hay una causa y siempre  se puede descubrir. Ese es el único modo de no verse condenado a repetir mil y una vez los mismos errores.

Siempre hay una causa y siempre  se puede descubrir. Ese es el único modo de no verse condenado a repetir mil y una vez los mismos errores.

Apartarse del mercado, además, nos hace recobrar una serenidad y una sensatez que la vorágine de la operativa a veces nos obliga a perder, nublando nuestros sentidos. Y, si somos capaces de hacerlo, nos convence de que seguimos siendo traders y no «adictos«. Debemos ser capaces de parar y pensar siempre que lo consideramos necesario.

Por último, darse un descanso de algunas sesiones cada vez que hay una pérdida diluye proporcionalmente la cuantía de la misma entre varias jornadas, con lo que nuestros resultados negativos también disminuyen. Desaparecen las jornadas consecutivas negativas que llamamos malas rachas.

Por último, tomarnos un par de días para decidir una nueva entrada acaba muy frecuentemente en una buena operación con resultados positivos, pues hay tiempo de ver, estudiar, comparar y escoger realmente la mejor opción de entre todas las posibles.

Mi experiencia con esta práctica no puede ser más positiva. Es una de esas normas a las que no soy capaz de encontrarles desventaja alguna. Me parece sensata, prudente y económicamente muy rentable. 

Por eso os la comento. Si tu operativa no te está respondiendo y las pérdidas se acumulan, quizás aplicarla [aunque sea temporalmente] sería una buena idea.

Ya me contarás.

Nadie Se Arruinó Tomando Beneficios

Nadie Se Arruinó Tomando Beneficios

No hay nada más tonto [por humano que sea] que lamentarse por haber ganado en una operación menos de lo posible. Amargarse después de cerrar con beneficios pensando en que podías haber entrado antes y cerrado más tarde es un auténtico sabotaje mental. Mina tu confianza y te impulsa a correr más riesgos y, quizás, a operar peor. La mayoría lo hacemos, pero es simplemente estúpido y ridículo.

Está bien estudiar cómo mejorar todas las operaciones, pero obsesionarse con las positivas, es enfermizo.

JAMÁS se pilla un movimiento en toda su amplitud y, cuando se consigue, es por suerte en el 99% de los casos, dejando el 1% restante para aquellos que realmente posean poderes mágicos.

Desde el punto de vista del técnico [y racional], lo lógico es aspirar a tomar una parte del movimiento, una vez se ha desencadenado [¡cómo vamos a identificarlo si no ha empezado todavía!] y poco después que nos apercibamos que ha terminado [cuando ya se ha girado y corre ya en nuestra contra porque, ¡cómo vamos a saber que se ha acabado, si no!].

Amargarse después de cerrar con beneficios pensando en que podías haber entrado antes y cerrado más tarde es un auténtico sabotaje mental.

Si lo piensan ustedes bien, llevarse al bolsillo un 50% de la dimensión total del movimiento está MUY bien. Y aunque fuese sólo una cuarta parte! NO perdiste el 75% del movimiento, APROVECHASTE EL 25%. Tu efectividad sube, tus falsas entradas bajan y entre lo que ganas y lo que dejas de perder, el trade es negocio.

Recuerda que NUNCA JAMÁS NADIE SE ARRUINÓ TOMANDO BENEFICIOS, y si el 20 % central es un 20% seguro, lo quiero para mí…

Yo aspiro a ganar dinero, la excelencia la dejo para los artistas.

Las Herramientas Son Un Complemento

Las Herramientas Son Un Complemento

En muchos casos hay quien espera de una herramienta de trading algo así como una máquina de imprimir billetes de un solo botón. Pulsas, te fabrica la cantidad de dinero que necesitas, hasta que consideras que tienes bastante, vuelves a pulsar y la paras.

Pues, para todos [especialmente para los nuevos traders], déjenme que me explaye con un símil que, a veces, es la mejor manera de hacerse entender,

Una herramienta de trading [no sólo mía, cualquiera] es una especie de tester o, más correctamente, un multímetro, una herramienta muy útil para cualquiera que se dedique a cualquier campo de la electrónica.

Pero, el hecho de hacerse con un tester no le convierte a uno inmediatamente en un experto en electrónica. Lo primero que tendrás que hacer es aprender algo de electrónica y lo segundo, aprender cómo se maneja el propio tester. Sólo cuando esas dos premisas se dan, el multímetro tiene no sólo alguna, sino mucha utilidad.

Toma las herramientas de trading como lo que son: un complemento, no una solución mágica.

Pretender manejar un tester sin saber antes electrónica, es algo ridículo e inútil. Y de poco te sirve que te explique que incorpora en un sólo dispositivo un amperímetro, un voltímetro y un óhmetro, si ni te suenan esos nombres.

Hay quien espera que por tener un tester en las manos y en los cinco primeros minutos debería ser capaz de reparar un televisor o de diseñar una placa. Y, si no lo consiguen [que nunca lo van a conseguir] sentencian que el tester es inútil o no funciona bien.

Como resumen y colofón: toma las herramientas de trading como lo que son: un complemento, no un atajo ni una solución mágica.

Todo cuesta esfuerzo y trabajo; tanto el conocimiento general como el propio manejo de la herramienta. Échale trabajo y paciencia. Es la idea.

La Prodigiosa Economía de las Ideas

La Prodigiosa Economía de las Ideas

Si yo te doy un euro y tu a mi me das otro, al final terminamos los dos con un euro, exactamente igual de como empezamos.

Pero si yo te doy una idea y tú a mí me das otra, al final tenemos dos ideas cada uno. En términos económicos, ambos hemos doblado nuestro capital.

Eso es un buen negocio y el resto, paparruchas.

Este blog pretende TRAFICAR en ideas.