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¿Se Contradicen los Indicadores al Cambiar su Temporalidad?

¿Se Contradicen los Indicadores al Cambiar su Temporalidad?

¿Se contradicen los indicadores al cambiar su temporalidad?

¿Por qué mientras en semanal pueden señalar compra, en diario pueden estar marcando venta o viceversa? ¿Por qué pueden dar informaciones tan distintas, incluso opuestas, en diferentes marcos temporales? ¿No es ello una confirmación de su baja fiabilidad? ¿De qué temporalidad fiarse en caso de duda?

Hay algunas dudas que persiguen a los usuarios a través del tiempo y que exigen un mayor y mejor esfuerzo para explicarlas y [dentro de lo posible] disiparlas. Probablemente una de las más recurrentes es la consulta que me planteaban hace algunas fechas.

Un amable usuario me comentaba que su duda estába con el indicador Koncorde, «si ponemos el gráfico semanal de 10 años de ENG -explicaba- sale esta semana pasada una acumulación brutal de manos fuertes, nada comparable a años anteriores, parece desproporcionada. Si miramos Enagás en diario de 200 sesiones por ejemplo, se ve algo de acumulación pero nada comparable al gráfico semanal».

Veamos a qué se refería viendo directamente el gráfico [izquierda=semanal / derecha=diario]:

Es evidente la falta de sincronía entre semanal y diario, lo que es comprensible que provoque dudas. Pero, ¿es este un efecto normal o anormal? Comprobémoslo, ahora con el mismo gráfico, mismas temporalidades pero otros tres indicadores: RSI, Estocástico y MACD.

Bien, queda demostrado que, como norma general, los indicadores en diferentes temporalidades dan lecturas diferentes. ¿Significa ello que los indicadores están mal concebidos, son erróneos o inútiles? (Puede que sean todo ello, pero si lo son, no será porque se comporten así).

La cosa es bastante simple, si nos situamos en el punto de vista matemático que corresponde. Los indicadores no son más que representaciones gráficas de fórmulas matemáticas. Todos estos que ves arriba se nutren de los mismos cinco datos básicos (inequívocamente fiables, pues no hay más), que son: apertura, cierre, máximo, mínimo y volumen, de cada vela.

Si modificamos la temporalidad, también se modifican los datos fuente. Es evidente, que las velas semanales son distintas a las diarias. Tienen diferentes cierres, aperturas, máximos y mínimos.

¿Cómo se opera con eso? Del mismo modo que con precios en dobles pantallas. Las señales semanales se consideran más importantes que los diarias.

Si tenemos dos gráficos del mismo activo, uno en diario y otro en semanal, siendo los dos claramente distintos y sus velas tan diferentes, ¿cuál de esos gráficos es el correcto?… Ambos, ¿no es cierto?

Pues si ambos gráficos son correctos, según su propia temporalidad, los indicadores que toman esos datos como fuente son igualmente correctos, cada cual en la suya.

Evidentemente, cuando cambia la fuente de datos, el resultado de los cálculos efectuados sobre ella, también cambiarán.

Técnicamente, la explicación de ese repunte tan pronunciado en el área azul en ENG, es que existe un aumento de precio muy superior a la media semanal con un volumen bastante inferior a su propia media del volumen. Si ocurre en semanal y no en diario es porque, en un lado hablamos de medias y volumenes diarios y en el otro, de semanales.

¿Cómo se opera con eso? Del mismo modo que con precios en dobles pantallas. Las señales semanales se consideran más importantes que los diarias. La razón (pensando como especialista en análisis de la información) es obvia: los datos semanales están extraídos de fuentes más consolidadas. Una vela semanal contiene la información de cinco diarias. Igual con el volumen. A igual número de barras, tenemos cinco veces más información.

En caso de dura, debes darle razón a la de temporalidad mayor.

En el día a día, como es práctica habitual en el trading, si utilizas sólo una determinada temporalidad, opera según las señales que te ofrezca. Si operas en pantalla múltiple, opera en la de menor temporalidad cuando la situación de la de mayor temporalidad te lo aconseje (cuando ambas sean favorables). En caso de dura, debes darle razón a la de temporalidad mayor.

Espero que esta explicación más genérica ayude a entender por qué al variar la temporalidad, el perfil y las señales de los indicadores varían, sin que ello signifique que en uno u otro caso están equivocados.


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K-03: Sobre el Diseño Original de Koncorde

K-03: Sobre el Diseño Original de Koncorde

Algo que me preguntan a menudo, y que parece una curiosidad bastante común, es saber cuáles son las ideas base del diseño de un determinado indicador.

En general, podríamos decir que un indicador es la respuesta gráfica a una pregunta. El problema es que a veces somos capaces de plantear la pregunta más o menos acertadamente, pero la respuesta acaba sorprendiéndonos o desconcertándonos. A mí me gusta decir que los indicadores son como nuestros hijos: por más que compartan nuestros genes, acaban teniendo vida propia y haciendo su propio camino. Por mucho que lo haya diseñado, también me sorprenden en multitud de ocasiones.

Koncorde fue mi segundo trabajo. Con Vigía pretendía experimentar la condensación de diferentes señales en una sola curva unificada, creando un algoritmo complejo de segunda generación (2G) que me permitiese, al mismo tiempo, aminorar o diluir las señales contrapuestas y potenciar aquellas que fueran redundantes. Al mismo tiempo, este procedimiento me permitía trabajar sobre la geometría de la curva y eso era, para mí, muy importante.

Aunque ya lo explicaré mejor en otro momento y lugar, existe la posibilidad de que manos fuertes “fabriquen” figuras chartistas, especialmente en temporalidades cortas o valores poco líquidos. Sin embargo, no dejan de ser unos elementos de análisis muy interesantes. En aquel momento me pareció que disponer de un indicador que filtrase esas señales y ofreciese también una geometría coherente me ayudase a obtener una “segunda opinión” gráfica objetiva sobre lo que estaba pasando en el mercado.

Pero yo seguía obsesionado con la importancia del “dato volumen” entre las fuentes disponibles. Así que empecé a estudiar y trabajar con diferentes familias de indicadores de volumen mezclando sus señales en una sola ventana lo que, por aquel entonces, denominé “escenarios de volumen”. La misión fundamental de aquel trabajo de algo más de dos años fue la de comprender el funcionamiento matemático de los diferentes indicadores y su posible aplicación práctica. (Todo lleva su tiempo; hay que ser paciente).

Para no alargarme demasiado, descubrí cuál de los indicadores podía servir mejor a mi propósito, y sobre la base de un Vigía acelerado (más rápido que el propio Vigía) diseñé Koncorde, como una herramienta capaz de presentar simultáneamente información de tendencia y de volumen en un entorno unificado y proporcional. Básicamente pensé que quizás la información adicional de volumen me permitiría avanzarme aún más a los acontecimientos.

Jamás he ocultado que las herramientas las diseño básicamente para mi propio uso, aunque si después me parece que pueden aportar algo o ser de utilidad general, las comparto como lo que son, herramientas experimentales.

Como mi interés en aquel momento estaba centrado en obtener una buena operativa en acciones nacionales de tamaño medio y grande, de precio medio y alto; y en una operativa de tipo swing, bajo esas premisas desarrollé mi primera versión de Koncorde.

Muy posteriormente pude comprobar que sus prestaciones se adaptaban sorprendentemente bien al trabajo con algunos derivados, especialmente futuros sobre índices, aunque eso no entraba en mi planteamiento original.

Así que empecé a analizar el mercado con las dos herramientas simultáneamente (Vigía + Koncorde) con la idea de hacer algo más lento Koncorde para mejorar su fiabilidad. Pero en ese punto me di cuenta que, precisamente, Koncorde representaba un extraordinario complemento para Vigía, pues era capaz de ponerme sobre aviso de circunstancias del mercado que Vigía apenas había insinuado; circunstancias que, por otro lado, podían acabar diluyéndose como la bruma con un cambio de viento o confirmarse en una situación posterior aprovechable para un buen trading. Para mi propia sorpresa, la mejor estrategia era complementarlas.

Aunque pueda ser utilizado de forma independiente, me pareció que para sacarle el máximo provecho Koncorde no debía a sustituir ni mejorar a Vigía, sino complementarlo. Y así me sigue pareciendo hoy.

En ese punto mi operativa mejoró sustancialmente y deseché ya la posibilidad de modificar sustancialmente Koncorde. En la última versión sólo he retocado algunos detalles técnicos para mejorar la proporcionalidad de algunas áreas y suavizar los trazados eliminando ruido. Mejoré la exactitud de Vigía y potencié lo mejor de Koncorde.


  1. Sobre Koncorde: Intro
  2. Koncorde: en su justo punto
  3. Por qué (y para qué) Koncorde es así
  4. Sobre el diseño original de Koncorde
  5. Las reglas básicas para operar Koncorde

K-02: Por Qué (y Para Qué) Koncorde Es Así

K-02: Por Qué (y Para Qué) Koncorde Es Así

La observación de cómo los usuarios utilizan mis indicadores y herramientas en muy valiosa para mí, pues así descubro en qué se fijan, en qué detalles les parecen evidentes y cuáles otros les pasan desapercibidos. Todo ello me ayuda a mejorar su diseño en versiones posteriores y en trabajos futuros.

Les voy a explicar algunos detalles de Koncorde que creo que nunca antes he comentado. Para empezar, este indicador representaba cuando lo planteé dos desafíos: uno de diseño técnico y otro de diseño gráfico. Sobre la primera parte, la dificultad radicaba en mezclar proporcionalmente las señales de diferentes indicadores de diferentes familias para obtener una representación armónica de señales de tendencia y de volumen en un solo entorno gráfico.

Pero la segunda era todavía más compleja: debía presentar mucha información en pantalla de forma que fuera visualmente impactante y claramente discernible.

Estamos hablando de presentar el movimiento relativo de 4 curvas oscilantes sobre un eje fijo, cuando lo acostumbrado en el trading es trabajar con bastantes menos variables gráficas (afortunadamente el diseño de los indicadores es cada vez más rico). Por eso pensé en la posibilidad de trabajar con áreas de color y los solapamientos entre las mismas en lugar de las habituales líneas. Creo que fue visualmente un acierto. Resulta agradable, comprensible y facilita la operativa.

Pero, del mismo modo, esta técnica gráfica dificulta trasladarlo a otras plataformas donde áreas de color y los solapamientos o no están a veces previstos por lo que, en ocasiones, ha habido que echarle mucha imaginación para obtener resultados gráficamente parecidos. Y, en otras, ha sido totalmente imposible por esas limitaciones gráficas.

En la actualidad está disponible para todas estas plataformas:

Artículos de la serie:

  1. Sobre Koncorde: Intro
  2. Koncorde: en su justo punto
  3. Por qué (y para qué) Koncorde es así
  4. Sobre el diseño original de Koncorde
  5. Las reglas básicas para operar Koncorde

K-01: Koncorde, En Su Justo Punto

K-01: Koncorde, En Su Justo Punto

Ya saben mi política hasta hoy: comparto libremente mis herramientas, pero luego dejo que cada cual se las trabaje hasta descubrir sus secretos.

No se trata de malicia, ni de una confabulación, ni nada por el estilo. Simplemente, por ahora no tengo tiempo para redactar nada parecido a un manual o libro de instrucciones, cosa que imagino deberé hacer antes o después. Mientras tanto sirvan estas entradas como solución parcial.

Hasta ahora la cosa tampoco entendía yo que fuese especialmente urgente. Dedicaba mi tiempo libre a investigar y diseñar -que es lo que realmente me gusta- y dejaba condensadas las explicaciones mínimas indispensables en alguna página de este sitio web. Pero eso está cambiando. El boca-oreja está trabajando y hemos pasado de la progresión aritmética a la exponencial.

Nada de «Santo Grial»: son sólo datos ordenados y en formato gráfico

Yo nunca me he planteado la búsqueda de ningún “Santo Grial”, que es la expresión más socorrida. No creo que se pueda diseñar ni construir nada parecido a ese “deus ex machina” infalible al que baste para conseguir ganar un día sí y otro también.

Me conformaría con diseñar herramientas que aportasen algún nuevo detalle o que mejorasen en algo las ya existentes y, con eso, que cualquier trader -empezando por mi mismo- pudiera tener algún recurso más para tomar decisiones. Sólo eso y TODO eso.

Pero hace tiempo que Koncorde se ha popularizado. Miles de descargas y de usuarios en todo el mundo dan fe de ello. Basta con que lo usen con criterio y un punto de prudencia y seguro que les ayudará en su trading y podrán sacarle buenas plusvalías.

Así que voy a intentar hacer lo que no hice antes y mostrar [ni que sea con brevedad] las bases de mi propia operativa con Koncorde. Señalar aquello que hago y que no hago con ese indicador que diseñé para mostrarme de forma unificada algunas cosas que el resto de indicadores me presentaban de forma fragmentada. Y como puede ser un poco largo, lo haré por entregas.

En la próxima intentaré explicar el por qué de su diseño.

  1. Sobre Koncorde: Intro
  2. Koncorde: en su justo punto
  3. Por qué (y para qué) Koncorde es así
  4. Sobre el diseño original de Koncorde
  5. Las reglas básicas para operar Koncorde

K-00: Sobre Koncorde

K-00: Sobre Koncorde

No cabe duda que, de todos mis indicadores y herramientas, Koncorde es utilizado por más usuarios en todo el mundo, cosa que -por supuesto- me congratula y me enorgullece.

Reconozco que no se trata de una herramienta fácil de interpretar por lo que, como es lógico, genera muchas dudas y consultas. Así que me planteé escribir algo con el principal objetivo de evitar [en lo posible] algunas interpretaciones fantasiosas y exageradas de sus posibilidades. Para ello redacté una pequeña serie de cuatro post explicando un poco su origen, propiedades y las reglas básicas que yo mismo que soy su creador y quien (creo) mejor lo conoce en este mundo aplico en su uso.

Para ello he preparado un conjunto de 4 artículos donde intento explicar brevemente algunas de sus características generales, su aspecto y diseño, así como las reglas generales de su uso para obtener los mejores resultados. Para alcanzarlos basta con ir pulsando los enlaces inferiores:

  1. Koncorde: en su justo punto
  2. Por qué (y para qué) Koncorde es así
  3. Sobre el diseño original de Koncorde
  4. Las reglas básicas para operar Koncorde

Koncorde y El Misterioso Volumen Atribuido

Koncorde y El Misterioso Volumen Atribuido

Una de las consultas que más a menudo me formulan es la que se refiere, de uno u otro modo, a la «capacidad» de Koncorde de «identificar» y «diferenciar» las operaciones de manos fuertes de las de manos débiles, para poder presentarlas separadamente en la gráfica.

La duda es lógica y razonable y, por lo tanto, tremendamente repetida a lo largo de los años. Por ello lo explico aquí detalladamente y remitiré a su lectura a cualquiera que me pregunte.

Como he explicado muchas veces -¡y las que me quedan!- a pesar del entusiasmo de algunos amables usuarios en algunos foros, que atribuyen a Koncorde poderes casi mágicos, este indicador lo único que hace es, utilizando un “truco” matemático, ATRIBUIR un volumen negociado a manos fuertes o débiles, según el volumen total de la negociación. Ese truco no es (desgraciadamente) de mi invención, sino que es el fundamento de los indicadores IVN e IVP en los que se basa en parte.

El “truco”, explicado de forma simple, se centra simplemente en atribuir el total del volumen negociado en una sesión a manos débiles [particulares, pescadillas, gacelas o como quieran llamarnos] o a manos fuertes [tiburones, leones, profesionales o como quieran llamarles] , apoyándose en la teoría, enunciada en la documentación de esos indicadores, de que los operadores profesionales operan básicamente en las fases de mercado de menor actividad.

Sinceramente me sorprendió que un par de indicadores conocidos, extendidos y utilizados como esos lo fueran si no tuvieran una fiabilidad contrastada. Por otro lado, su principio no se separaba mucho de otros clásicos entre los indicadores de volumen como el OBV o el Acumulación/Distribución, que funcionan por principios similares.

Así que lo implementé y empecé a observar que esas señales son coherentes con lo que sucede en el mercado y que, en muchas ocasiones, los movimientos de ese volumen atribuido a uno u otro bando era coincidente con lo que sucedía en el mercado, y no tan sólo era capaz de explicarlo, sino incluso de anticiparlo. Sorprendente pero cierto.

Por supuesto, no hay indicador infalible, y Koncorde tampoco lo es. Falla en la medida y proporción en que lo hacen sus elementos: los indicadores de base en los que está basado y que mezcla proporcionalmente, como todo mérito.

Y ahí vino mi siguiente curiosidad. ¿Por qué? ¿Por qué funcionan el IVN y el IPN basándose en un truco matemático aparentemente tan simple? A partir de ahí supe apreciar como de un problema tremendamente complejo el diseñador de este par de joyas matemáticas [Paul L. Dysart] fue capaz de encontrar una solución tan simple como eficaz.

Mi conclusión [muy resumida, pues ya he cansado al lector en exceso] es que esta estrategia funciona por la forma en que las manos fuertes trabajan en el mercado. Si bien es cierto que [en volumen] a ellos se debe la mayor parte de transacciones, acostumbran a distribuirlas [o encargar su distribución] tanto a lo largo del tiempo y en paquetes equiparables a los manejados por las manos débiles, buscando momentos de estabilidad para hacer la mayor parte de sus movimientos.

Una vez ejecutada la compra o la venta en la banda de precios previamente establecida, la hábil mano que estaba colocando prudentemente órdenes con cuidado de no alterar el mercado contra sus intereses deja de actuar, y se produce el desequilibrio y la subsiguiente alteración del precio. En ese momento entran [entramos] en tropel los pequeños especuladores, ya sea vendiendo en masa al rebasar nuestros stops establecidos, ya sea comprando en masa cuando se inicia el movimiento y se supera algún nivel significativo. Muchos días de volumen suave y constante, y una sesión de aumento brusco de volumen. Pesarían más los muchos pocos que los pocos muchos.

Explicado corto, esto es lo que se conoce como acumulación y distribución, cosas que Koncorde refleja sorprendentemente bien. Así que, como acaba cumpliendo la función que pretendía darle cuando lo diseñé, me parece que voy a conservarlo como está pues, lógico o no en su filosofía, funciona y eso es, en el fondo, lo que acaba importando.

Siguiendo la huellas del volumen

Un decremento [disminución] del volumen en buena lógica no puede estar provocada por ninguna actividad, ni de compra ni de venta, sino por una ausencia de negociación. Para comprar, igual que para vender, hay que cruzar una orden, y eso incrementa el volumen.

Así que no hay posibilidad de operar sin dejar [como mínimo] un rastro sobre el volumen. En un día de negociación un tibu se puede entretener en tamponar el mercado comprando o vendiendo a fin de dejar un precio clavado en su valor fijo. Pero JAMÁS lo podrá hacer sin generar volumen. Por eso digo aquello de que se puede ser invisible en el precio, pero siempre se dejará rastro sobre el volumen.

Indicadores Técnicos: Rompiendo Tópicos

Indicadores Técnicos: Rompiendo Tópicos

Me disculpo de antemano por la longitud de este post. Pero, la verdad, por razones obvias no me sé resistir. Ustedes me perdonarán.

En primer lugar, por más que yo haya diseñado algunos indicadores, quiero dejar claro de entrada que no pretendo convencer a nadie ni de su utilidad, ni mucho menos de su necesidad. Respeto y entiendo que haya otras mil formas, sistemas y herramientas de trading perfectamente válidas. Se puede hacer un trading excelente [o pésimo] con o sin indicadores.

De todas formas hay, creo yo, algunas inexactitudes y algunas ideas comunes bastante repetidas -aunque no muy ciertas- sobre ellos. Critiquemos a los indicadores por lo que hacen o por lo que no pueden hacer, pero no por lo que algunos tópicos les atribuyan. Tópicos que repiten aquí y allá y que se consideran ciertos simplemente porque se repiten.

Critiquemos a los indicadores por lo que hacen o por lo que no pueden hacer, pero no por lo que algunos tópicos les atribuyan.

Por ejemplo, uno de los más habituales es el de considerar que como los indicadores técnicos se nutren de los datos del precio, son redundantes, inútiles y forzosamente retrasados respecto a ellos.

En primer lugar, dense ustedes cuenta que los indicadores técnicos bursátiles son una herramienta novísima y, por ello, tan interesantes para muchos, entre ellos para mí mismo. Si los principios del análisis técnico hay que ir a buscarlos a los trabajos de Charles Dow en el 1900, los primeros indicadores técnicos realmente populares proceden de los años 70. Así de jóvenes son.

Algo que he intentado explicar en alguna ocasión es que aquello a lo que muchos traders llaman “precio”, y al que lo todo lo fían, no es realmente es un dato, sino cuatro. Si les forzase a definir “precio” seguramente acabaría muchos señalando simplemente al “cierre”. Pero, fíjense que pensando así olvidamos apertura, máximo y mínimo.

Aquello a lo que muchos traders llaman “precio”, y al que lo todo lo fían, no es realmente es un dato, sino cuatro

Me dirán que no; que trazan sus líneas por encima y por debajo de máximos y mínimos, y que consideran la amplitud de las velas y, por lo tanto, su apertura. Y todo eso está muy bien. Pero comparan máximos con otros máximos; mínimos con otros mínimos y cuerpos con otros cuerpos. Pero, ¿realmente son capaces de evaluar qué ocurre con las relaciones y evolución de esos cuatro valores vela a vela, hacia delante y hacia a tras? Eso es lo que básicamente hacen los indicadores con un buen diseño.

Pondré un ejemplo y lo haré con el RSI, que todos conocen. Todos saben que cuando se llega al 70 está sobrecomprado y cuando se alcanza el 30, sobrevendido. Sí, ¿pero en qué se basa?

Fíjense que J. Welles Wilder observó que si medía la evolución del precio a través de una serie de barras era capaz de predecir [anticipadamente] dónde probablemente cambiaría la tendencia. Y eso mediante la comparación de los movimientos individuales al alza o a la baja de los sucesivos precios de cierre. Diseñó una fórmula matemática capaz de medir este efecto y la llamó Índice de Fuerza Relativa (RSI).

John Bollinger observó que cuando se iniciaba un movimiento tendencial las barras eran mayores [o sea, la amplitud entre máximo y mínimo de cada barra aumentaba] y que paulatinamente se iban acortando, lo que implicaba también que el movimiento se agotaba. Y como eso sucedía anticipadamente a los giros de tendencia, era posible adelantarse al precio atendiendo a algunas de sus características y peculiaridades. Y diseñó sus famosas bandas en la década de los 80.

Esto que acabo de explicar de forma muy esquemática debería bastar para entender qué se persigue con el diseño de indicadores. Efectivamente no es redundar información, sino obtener de los datos existentes nueva información que sea útil para el trading. Y que, por supuesto, nos dé una ventaja sobre el mercado. Se trata de amplificar gráficamente un detalle, a veces sutil, y obtener ventaja de verlo magnificado.

En ocasiones este tipo de gráficos nos ofrece confirmaciones pero en otras muchas buscamos señales anticipadas [indicadores anticipados]. O si no, ¿cómo explican las divergencias, que anticipan movimientos sobre el indicador ANTES de que se produzcan en el precio? ¿No son avisos? ¿Acaso no se nutren de datos pasados? Pues, si es así, ¿cómo consiguen anticiparse si se nutren de datos pasados?… Q.E.D.

Lo que se persigue en el diseño de indicadores no es redundar información, sino obtener de los propios datos existentes nueva información que sea útil para el trading.

En fin, que la opción de no utilizar indicadores técnicos es perfectamente respetable. Si usted se siente más cómodo o más seguro operando sin ellos, si le fastidia que le den señales equívocas o que yerren clamorosamente en ocasiones, NO los use.

Pero piense en la de veces que el precio rompe claramente el soporte o la resistencia para volver atrás y pillarles/nos a contrapié. En el trading nada es garantía de nada.

Los indicadores son herramientas jóvenes, todo un nuevo mundo para explotar e investigar. Hay muchos, algunos mejores que otros. Pero inútiles serían si no ofrecieran una información diferente o complementaria a la del precio [cierre]; si siempre fueran retrasados y no nos permitieran tomar decisiones en ventaja. Pero hacen todo eso, aunque ninguno de ellos sea infalible.

Cuando se recurre a la máxima de Dow de que “todo está en el precio”, yo les digo que estoy [casi*] de acuerdo. No sólo admito que todo está en el precio sino que CREO QUE HAY MUCHO MÁS EN EL PRECIO DE LO QUE PODEMOS VER A PRIMERA VISTA, y eso es lo que intentamos entresacar con esos pequeños cacharritos matemáticos que son los indicadores técnicos. [El casi* de arriba es porque -para mi gusto- falta el quinto dato fundamental: el volumen].

Yo como diseñador de indicadores aspiro a descubrir DENTRO del precio más cosas de las que todos somos capaces de ver. Ese es el desafío.

Cuando se recurre a la máxima de Dow de que “todo está en el precio”, yo les digo que estoy [casi*] de acuerdo. No sólo admito que todo está en el precio sino que CREO QUE HAY MUCHO MÁS EN EL PRECIO DE LO QUE PODEMOS VER A PRIMERA VISTA

Por último, por supuesto que se nutren de datos atrasados [¡de qué otros se van a nutrir!!!], pero podemos crear fórmulas y patrones que nos den una ventaja estadística, es decir, que muestren situaciones proyectadas en el tiempo futuro estadísticamente probables. Si eso no es suficiente para alguien, que mire sólo el precio, porque en el futuro sólo podemos aspirar a las probabilidades.

No les pidan más de lo que pueden hacer. Son herramientas de ayuda, pero ni son infalibles ni les van a garantizar un trading 100% exitoso.

Espero que este comentario sea de utilidad para entender mejor qué hacen y para qué sirven los indicadores técnicos.

Gracias por la paciencia de llegar hasta aquí.

Cuando Koncorde NO Da Señal

Cuando Koncorde NO Da Señal

Aunque cada vez el caso es más extraño, todavía en alguna ocasión algún usuario novel me hace llegar una consulta del tipo:

«una vez instalado y aplicado sobre el gráfico, Koncorde se queda plano y no da señal. ¿Qué le pasa?»

La respuesta es tan breve como evidente: Koncorde es un indicador mixto, en parte de tendencia y en parte de VOLUMEN. Pero, sobre todo, su principal atractivo es su capacidad para atribuir volúmenes.

Por lo tanto, si operas con activos QUE CARECEN DE VOLUMEN, el algoritmo no funciona, y ni siquiera tiene mucho sentido intentar utilizarlo ahí.

Actualmente hay unos pocos tipos de activos en los que no se ofrecen datos de volumen (típicamente, FOREX y algunos CFDs, entre otros).

Así que, huelga insistir:

Koncorde sólo puede ser aplicado en aquellos activos en los que se suministre DATOS DE VOLUMEN que puedan ser analizados.

Si lo aplican sobre ellos verán como Koncorde funciona sin problemas.