¿Conoces a los traders más famosos del mundo? Hay muchos artículos que hablan de ellos, como ese mismo que enlazo, por poner un ejemplo.
En el mismo se muestran y mencionan algunos de los traders más populares del último siglo, nombres que vale la pena conocer en contexto, tales como George Soros, Jesse Livermore, James Jim Simons o Nicolás Darvas, entre otros.
¿Que no te suena el nombre de Nicolás Darvas? Pues quizás debería, porque es uno de esos ejemplos que todos soñamos con emular. Este emigrante húngaro, bailarín profesional y estudioso del trading, desarrolló su propia técnica de inversión que se denominó, tiempo después, las «cajas de Darvas«, un método de entrada por escalonamiento progresivo muy razonable.
Darvas consiguió convertir 25.000$ en 2 millones en sólo 18 meses. Vamos, el sueño de todo especulador. Luego, con todo merecimiento, escribió su famoso primer libro: «Como conseguí 2,000,000 de dólares en Bolsa».
De su biografía, lo que más me interesa extractar es esta parte. Mientras Darvas andaba de gira [recordemos que hablamos de finales de los ’50], se comunicaba con sus corredores mediante telegrama. Al regresar a Nueva York, ya con una pequeña fortuna de medio millón de dólares, Darvas decidió profesionalizarse, y se instaló en una oficina de traders profesionales en esa ciudad, pero la influencia a su alrededor de los tiburones de Wall Street, con sus rumores y noticias manipuladas, hizo que Darvas sufriera grandes pérdidas.
Ante esta crisis, Darvas -que era un tipo muy inteligente- decidió volver a lo que le había funcionado y se alejó de Wall Street y su entramado profesional. En febrero de 1959 se encerró en un hotel y limitó el contacto con sus corredores de nuevo al telegrama. Dormía cuando Wall Street trabajaba, y trabajaba cuando el mercado estaba cerrado, no leía ninguna noticia y volvió a centrase en sus objetivos y técnicas. Al salir del hotel en Julio de 1959, Darvas ya había ganado más de dos millones de dolares. Significativo, ¿verdad?
Si buscas en la red podrás encontrar mucha más información sobre este interesante y atípico trader.
Es muy extraño cómo los seres humanos manejamos nuestras emociones. Me interesa el tema porque me preocupa entender los aspectos psicológicos del trading, precisamente para explicar mis propias sensaciones y reacciones.
Mientras operamos, podemos sentir miedo con la misma intensidad ante una pérdida real, ante una posible, o ante una pérdida completamente imaginada
Por ejemplo, según los últimos estudios en este campo, los seres humanos calibramos de una manera muy torpe la respuesta emocional en relación al grado de amenaza. El sistema perceptor único de los humanos es de tal naturaleza que cualquier estímulo, real o imaginado, cercano o lejano, está directamente conectado con la emoción del miedo.
Así, mientras operamos, podemos sentir miedo con la misma intensidad ante una pérdida real, ante una posible, o ante una pérdida completamente imaginada.
En eso somos diferentes a los animales. Si un gato descansando sobre el alféizar de una ventana elevada descubre a un perro en la calle que lo observa metros más abajo, una vez alertado, el gato se olvida del perro, porque se sabe seguro.
Si el gato fuera un ser humano [un trader, en nuestro punto de interés] pensaría en la posibilidad de caer al vacío y, muy probablemente, seguiría sintiendo miedo, por irracional que eso sea.
Recuerdo un interesante caso de hace unos años. Unos lobos escaparon de su recinto en el Zoo de Barcelona. Un par de animales asustados que no alcanzaron nada más que a ocultarse completamente aterrorizados a pocos metros de sus jaulas. Sin embargo una encuesta posterior realizada por algunos medios de comunicación demostró que personas de extremos bien lejanos de la ciudad o incluso de localidades limítrofes declararon haber sentido miedo ante esta situación.
Fabricamos nuestros propios miedos, y esos mismos miedos nos incapacitan.
Muchas veces me planteo la inutilidad de mis post. Son como bichitos efímeros que, aparecen, viven algunas horas de frenesí para desaparecer inmediatamente en el fondo del blog y no volver nunca más. A veces pienso: «¡con lo que cuesta redactar un post, más me valdría dedicar ese tiempo en mejorar un sistema o programar alguna nueva herramienta!»
Y, sin embargo, aquí me tienen: martilleando otra vez en hierro frío. Persistiendo una y otra vez sobre las mismas ideas con una tozudez casi patológica.
Vuelvo de vacaciones, forzosamente cortas y próximas, imagino que como las de la mayoría. Me encuentro con un mail [uno de los muchos]. Alguien me pregunta sobre un indicador concreto: «¿qué pasaría si hiciera esto o aquello?»
Como es amable, le respondo de forma amable, aunque no me puedo contener y twiteo la que habría sido mi respuesta general real:
Sinceramente me cuesta comprender por qué razón a alguien le satisfaría más una respuesta mía que hacer la comprobación por sí mismo.
Me recuerdan que hay quien me tiene por un «referente«. ¡Al carajo con eso! ¡Yo NO lo quiero! Sólo me faltaría que me tomaran por una especie de «guru» al que no se le discute y con palabra de autoridad. Eso va completamente EN CONTRA de TODO lo que siempre he defendido.
Para NADA, queridos. Me equivoco MÁS que nadie porque asumo continuamente el riesgo a equivocarme al probar cosas nuevas. Y, generalmente NO funcionan. Aunque, afortunadamente, a fuerza de intentarlo, algunas sí acaban funcionando.
Sinceramente me cuesta comprender por qué razón a alguien le satisfaría más una respuesta mía que hacer la comprobación por sí mismo.
Por mucho que lo repita, como es una opinión «contra tendencia», parece que ni cuaja ni se entiende, pero precisamente esa es la razón de que me resista a crear «manuales» de uso de mis herramientas: quiero que la otra mitad del trabajo la hagáis vosotros, como usuarios. Que explores, que investigues, que compruebes para qué uso concreto te sirve cada herramienta. O, si no le sirve para ninguno, que la descartes.
Lo sé. Hay gente que las descarta en los 5 primeros minutos. Si no lo ve todo claro al primer compás, tira la toalla y sentencia «que no funciona». Y me parece ESTUPENDO, porque ni la diseñé ni la compartí para ESE TIPO de usuario. Ese es el trader al que, como un polluelo, sólo espera que le traigan la comida y se la dejen caer en el pico. No, no las compartí para ellos.
Desde mi personal punto de vista un indicador o un proscreener es una herramienta básica, capaz de diferentes usos alternativos dependiendo de nuestra forma de operar o del tipo de trading que pretendamos en cada momento.
En general, diseño mis herramientas para mi propio uso. Si con el tiempo veo que son útiles y mejoran mis resultados, las comparto. Pero eso quiere decir que algunas han sido diseñadas para su uso en acciones, en temporalidad diaria y para swing trading (entre 3 y 20 sesiones, aproximadamente). Otras las diseñé específicamente para mi operativa en derivados, especialmente índices, e intradías.
Los traders que las usan con éxito tienen (como mínimo) un mérito IGUAL al del humilde diseñador que escribió el código.
Si yo hubiese manifestado que una herramienta determinada fue diseñada para usarla en un tipo determinado de activo y para una concreta temporalidad [algo completamente cierto], la mayor parte de usuarios habrían descartado de entrada probarla en cualquier otro, lo que el tiempo ha demostrado que es un completo error.
Muchos usuarios han sido tan amables de informarme de como utilizaban mis indicadores en activos, temporalidades y con métodos absolutamente insospechados para mí, muy distintos del mío propio, pero con gran éxito. Evidentemente, algunos otros me han manifestado que no les han llegado a sacar el partido esperado [generalmente por comparación con otro trader que sí lo ha hecho].
Y, ¿por qué? Es evidente que la cualidad de una obra de arte no se basa en la calidad de cinceles, brochas o tinta para escribir la partitura, sino en la habilidad y talento del artista. Pero seguro que los mejores artistas no trabajaban con herramientas de la peor calidad, sino de la mejor, para obtener esos resultados.
Diseño indicadores complejos y ricos en señales, porque dan oportunidades para la mayoría de traders y en la mayor parte de casos.
También en el trading, el talento es el propio de cada cual, pero lo básico es la técnica y los materiales y/o herramientas.
En poco se parece el trading de una acción de un mercado europeo para largo plazo, buscando señales en gráfico semanal, al scalp fulgurante en un SP500 de movimientos salvajes. Y, sin embargo, conozco traders que utilizan la misma herramienta en uno y otro caso. El truco es que LA LEEN de forma diferente. La han trabajado y han aprendido a descifrar en ella esas señales que les dan una ventaja sobre el mercado en cada caso. Y sí, son señales DIFERENTES en ambos casos. Por eso diseño indicadores complejos y ricos en señales, porque dan oportunidades para la mayoría de traders y en la mayor parte de casos.
Diseño mis herramientas para mi propio uso. Si con el tiempo veo que son útiles y mejoran mis resultados, las comparto.
Hoy por hoy sigo pensando que los traders que usan mis herramientas con éxito tienen (como mínimo) un mérito IGUAL o mayor al humilde diseñador que escribió su código.
Por eso respeto su búsqueda y su trabajo. La mayoría nunca me preguntaron «qué pasaría si hago esto». Lo hicieron y comprobaron qué pasaba.
Así le llamo yo a uno de mis viejos enemigos íntimos, aunque creo que lo es de casi todos, al menos en nuestros principios. Es esa ansiedad que te atrapa cuando la vela traspasa la resistencia y la ves crecer de manera casi incontenible.
«¡Se va, se va sin remedio!» piensas, «¡se escapa y no volverá!» y te lanzas locamente a comprar a mercado. En mi caso era como si un diablillo burlón me sacase la lengua desde un último vagón tras el que yo corría sin poder nunca alcanzarlo.
Eso que puede pasar en un minuto, en una hora o en un día, invariablemente acaba siempre del mismo modo: compramos y, no sabemos por qué extraño embrujo, la cotización se frena, la vela se gira y empieza el descenso. ¡Compramos en máximos! Y ahí estamos, empapelados, en bajada y con cara de tontos. Y el maldito diablo muerto de la risa.
Entonces te das cuenta que no era el último tren y que el demonio burlón, ese que siempre opera en nuestra contra, te ha vuelto a timar.
¡Compramos en máximos! Y ahí estamos, empapelados, en bajada y con cara de tontos. Y el maldito diablo muerto de la risa.
No hay últimos trenes. Jamás los hay. Siempre hay otro buen momento para comprar. Y si ese tren se fue, no corras tras él y espera al próximo. A mí me costó aprenderlo. Pero, al final, ese pequeño diablillo acabó enjaulado. Sigue gritando, pero he aprendido una palabra mágica para hacerlo callar: «pull back«.
Un empirista es aquel que necesita de la experimentación y de la experiencia. Por su lado, pragmáticos son aquellos que se convencen porque algo funciona en la práctica.
En el ámbito del trading, un pragmático seguiría un sistema sin necesitar saber en qué se basa, mientras que un empirista se preocuparía en entender cómo y por qué funciona.
No importa tanto qué sea mejor, sino que sepas de qué tipo eres TÚ.
Si eres pragmático, busca sistemas de recambio; si eres empirista, desarróllalos.
Hay quien se acerca a la Bolsa con la ilusión de obtener rápidamente grandes beneficios. Si es tu caso y quieres seguir soñando, lo mejor es que NO leas lo que sigue.
Diré obviedades, de las que un niño de primaria podría entender.
Para obtener GRANDES beneficios debes asumir GRANDES riesgos. Grandes riesgos implica apostar cantidades importantes a situaciones improbables. Cuanto mayor sea la cantidad y menor la probabilidad, mayor tu beneficio.
Por ejemplo, imaginemos que invertimos 1.000 euros a una situación con una probabilidad de 1/100. El premio será el de convertir mil euros en 100.000 euros en una sola jugada.
El problema es que eso ocurrirá sólo en 1 de cada 100 ocasiones, con lo en que las otras 99 ocasiones perderás los mil euros.
Para obtener GRANDES beneficios debes asumir GRANDES riesgos. Grandes riesgos implica apostar cantidades importantes a situaciones improbables.
Voy a ser generoso y voy a considerar que lo conseguiste. ¿Tomarás tu dinero y te retirarás del juego, o buscarás repetir tu suerte?
Por si faltaste ese día a clase, te recordaré que la probabilidad de repetir dos veces consecutivas una apuesta de riesgo se obtiene de la multiplicación de ambas. Así, la posibilidad de ganar dos veces consecutivas una apuesta con una probabilidad 1/100 es de 1/10.000; o, lo que es lo mismo, del 0,01%
La probabilidad de repetir dos veces consecutivas una apuesta de riesgo se obtiene de la multiplicación de ambas probabilidades.
La alternativa de muchos traders novatos es la de especular con valores de muy poco precio [centimeros o chicharros], que a poco que se muevan, generan importantes variaciones porcentuales.
El problema con ellos es que si su precio es tan bajo, es porque generalmente su valor también lo es, y lo más probable es que siga bajando. Si invertimos, digamos, 1.000 euros en uno de esos valores, igual que puede ganar en muy pocas sesiones un 50%, puede perderlo.
Y, eso representa una pérdida de 500 euros. Desde ese punto, deberemos esperar que recupere un 100% de su valor [doble] sólo para RECUPERAR el valor de nuestra inversión inicial.
Que un valor pierda el 50% (la mitad) de su valor no es fácil, pero que después recupere un 100% (el doble) es francamente difícil.
Así, pues, la estadística está contra los planteamientos más pedestres de enriquecimiento rápido en la inversión. Creo que es bueno recordarlo. Y, a partir de ahí, que cada cual tome sus propias decisiones.
Me complace anunciar la disponibilidad de la nueva versión 11 de mi indicador técnico Blai5 Koncorde para el la plataforma ProRealTime.
Como comenté en su día, no iba a actualizar mis indicadores si no era por necesidad técnica o si no podía incorporarles nuevas prestaciones que realmente pudieran aportarles mejoras reales. Por fin, después de darle bastantes vueltas, creo que lo hemos conseguido.
Lo primero que quiero reseñar es que no he incorporado ningún cambio en el algoritmo del indicador porque, por el momento, no veo nada que mejorar. Eso implica que Koncorde 11 da las mismas buenas señales que hasta ahora daba Koncorde 10.
Entonces, se preguntarán legítimamente muchos usuarios, ¿para qué cambiar? Aquí estaba el problema. Si se actualizaba era para mejorar, y no resultaba nada fácil.
Afortunadamente ProRealTime v.11 nos ha aportado mejoras que sí podemos explotar dando a los indicadores nuevas capacidades. Y se me ha ocurrido que podría dar satisfacción a bastantes usuarios a los que la gestión del volumen de Koncorde complacía, aunque no tanto que la visualización se incorporase sobre el cálculo de la tendencia.
La nueva versión 11 da posibilidad de incorporar esos dos tipos de visualización de los datos sin perder ninguna prestación. Es el tipo de visión que he denominado «TOROSOS«.
Además de ello, me ha parecido que podría aportar más valor a la herramienta si se orientava directamente a estrategias concretas.
Durante estos años he estado experimentando con diferentes tipos de estrategias [algunas de ellas ya sobradamente conocidas] que me permitían adaptar la herramienta a la situación del mercado en cada momento para buscar las oportunidades de trading más adecuadas y rentables.
Así que, a partir de este momento [y también gracias a las nuevas estrategias desarrolladas sobre las nuevas visualizaciones] Koncorde v.11 incorpora 16 proscreeners [PS] nuevos, actualizados y optimizados, con sus respectivas técnicas y estrategias que iré mostrando y desarrollando en este mismo sitio web.
Todos estos PS se incorporan en el zip de descarga del indicador y pueden ser incorporados [todos o parte] según el gusto o la voluntad del usuario y haciendo uso de nuevas prestaciones de PRT v.11 como el nuevo ProRealMap [que puedes también descubrir en el vídeo inferior].
Y, como de costumbre, de uso completamente ilimitado tanto en tiempo como en veces y sin discriminar ningún tipo de plataforma de PRT, sea de pago o gratuita, ya sea con o sin tiempo real.
Para completar la idea de las novedades que aporta esta nueva versión 11 de Koncorde puedes echar un vistazo a este vídeo:
Una vez instalado y configurado, este es el aspecto final del indicador:
Poco hay que explicar de esta herramienta para entorno Prorealtime, pues no es más que un simple cálculo graficado. La programé para incluir el resultado dentro de otra pero, una vez programada, tampoco tengo ningún problema en compartirla por si a alguien le parece útil de forma independiente. Su descarga es libre y gratuita.
Se agradecería, como mínimo, un RT como agradecimiento.
AutoFibo genera automáticamente los niveles básicos de Fibonacci (100%, 61,8%, 50%, 38,2%, 0%) del conjunto de las N últimas velas, siendo esta variable configurable.
Así, del mismo modo que con la herramienta tradicional de trazados de Fibos elegimos de dónde a dónde, en este caso deberemos escoger el número de velas y AutoFibo de irá recalculando cada nueva vela sobre ese número dado de leas hacia atrás.
Pueden configurar líneas y colores como gusten, pues viene sin ninguna preconfiguración gráfica.
Si eres usuario de ProRealTime, esta herramienta es de descarga libre y gratuita ya sea pulsando el icono superior o en el siguiente enlace: descargar AutoFibo para PRT.
Quizás a algunos amables lectores les sorprenda saber que desde hace tiempo [muchos años, de hecho] tengo por costumbre «sancionar» todos mis errores con un tiempo de suspensión de mi actividad bursátil. Lo leí en un libro de Alexander Elder. Primero me pareció una tontería, pero cuando empecé a aplicarlo mi operativa mejoró tanto como disminuyeron mis pérdidas.
El procedimiento es sencillo y se basa en lo siguiente: si operas y sales sin pérdidas, puedes seguir operando. Si, por el contrario, la última operación cerrada te ha causado pérdidas, por mínimas que sean, debes parar e imponerte un tiempo antes de volver a operar. ¿Cuánto? Tanto más cuanto más cuantiosa haya sido tu pérdida. Haz tu propio baremo.
Un frenazo [ni que sea breve] al primer revés te evita seguir operando alocadamente o -al menos- por encima de TU velocidad de crucero.
Cada vez que me salta el stop con pérdidas, me saco a mí mismo «tarjeta amarilla» y me aplico un tiempo variable de «suspensión». Si he sido lo suficientemente tonto para moverlo a la baja y he perdido más de lo previsto cuando planteé la operación, seguramente me aplicaré más tiempo de «sanción», pues ha sido un doble error.
Mi principal error (y pérdida) en el mercado se debió a dejarme olvidada una orden de stop en un futuro, que acabó ejecutándose y dejándome una posición abierta y perdedora mientras yo pensaba que estaba cerrado. Un pequeño desastre que fundió en un rato y de una tacada los beneficios de varios meses. Ese error me costó semanas sin operar de «autosanción«.
Esto que puede parecer a primera vista una chiquillada es uno de los más sabios y prudentes consejos que jamás he oído o leído. Una serie de operaciones ganadoras consecutivas tienden a aumentar tu autoconfianza por encima de lo aconsejable y acostumbras a asumir más riesgo del debido y a tomar decisiones precipitadas. Un frenazo [ni que sea breve] al primer revés te evita seguir operando alocadamente o -al menos- por encima de TU velocidad de crucero.
Algo que debes recordar es que tú, como yo, tenemos la SUERTE de no ser profesionales del mercado y eso nos permite levantar las manos del teclado ya que no estamos obligados a operar todos los días. Tú y yo nos podemos permitir el lujo de parar, recuperar el equilibrio y volver a empezar tantas veces como nos sea necesario.
Una salida con pérdidas de vez en cuando es normal, pero siempre tiene una causa. Esa auto-impuesta sanción nos permite repasar cada operación perdedora y descubrir dónde nos equivocamos. Quizás fue en la entrada, quizás en la posición del stop, quizás en una salida precipitada, quizás de aquella señal del indicador que no leímos del todo bien. Siempre hay una causa y siempre se puede descubrir. Ese es el único modo de no verse condenado a repetir mil y una vez los mismos errores.
Siempre hay una causa y siempre se puede descubrir. Ese es el único modo de no verse condenado a repetir mil y una vez los mismos errores.
Apartarse del mercado, además, nos hace recobrar una serenidad y una sensatez que la vorágine de la operativa a veces nos obliga a perder, nublando nuestros sentidos. Y, si somos capaces de hacerlo, nos convence de que seguimos siendo traders y no «adictos«. Debemos ser capaces de parar y pensar siempre que lo consideramos necesario.
Por último, darse un descanso de algunas sesiones cada vez que hay una pérdida diluye proporcionalmente la cuantía de la misma entre varias jornadas, con lo que nuestros resultados negativos también disminuyen. Desaparecen las jornadas consecutivas negativas que llamamos malas rachas.
Por último, tomarnos un par de días para decidir una nueva entrada acaba muy frecuentemente en una buena operación con resultados positivos, pues hay tiempo de ver, estudiar, comparar y escoger realmente la mejor opción de entre todas las posibles.
Mi experiencia con esta práctica no puede ser más positiva. Es una de esas normas a las que no soy capaz de encontrarles desventaja alguna. Me parece sensata, prudente y económicamente muy rentable.
Por eso os la comento. Si tu operativa no te está respondiendo y las pérdidas se acumulan, quizás aplicarla [aunque sea temporalmente] sería una buena idea.
Ya me contarás.
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