Releyendo la entrada anterior me preguntaba si muchos de los lectores no se sentirían algo incrédulos ante la posibilidad de desvelar algo de los impenetrables mercados sólo a través de cinco escuálidos datos numéricos.
Así que no me podido resistir a la tentación de utilizar un ejemplo tan breve como esclarecedor. Desde hace ya algunos años sabemos que toda la vida, en todas sus formas y matices nace por combinación de sólo cuatro elementos (nucleótidos).
Si nuestro código genético (y el de todas las formas de vida conocidas) resulta de la diferente ordenación de esos 4 elementos básicos, contar con cinco datos numéricos debería llevarnos casi hasta el entusiasmo.
Toda la vida, en todas sus formas y matices nace por combinación de sólo cuatro elementos
Quizás no estamos tan inermes como algunos les pueda parecer.
Con Sólo 5 Datos (Para Desvelar Todos Los Misterios)
Son sólo CINCO DATOS BÁSICOS. Y no tenemos mucho más. Puede parecer poco, pero si sabemos utilizarlos, es bastante.
Para empezar necesitamos datos fiables obtenidos de fuentes fiables. Datos inequívocamente ciertos. ¿Existe eso en los mercados?
Afortunadamente, sí. Absolutamente en todos los mercados y en todos los activos cotizados disponemos de cinco datos públicos, accesibles y en los que existe un completo consenso. En todos los casos y para todos los activos cotizados tenemos un precio de Apertura, un precio de Cierre, un precio Máximo, un precio Mínimo y un Volumen negociado (en este caso, con alguna salvedad). Cinco datos.
Necesitamos datos fiables obtenidos de fuentes fiables. Datos inequívocamente ciertos. ¿Existe eso en los mercados?
Seguramente a la mayoría les parecerá poco. Realmente no es mucho, sobre todo teniendo en cuenta que la prensa económica llena páginas y más páginas a diario con todo tipo de información económica más allá de estos cinco escuálidos datos. Pero, desde el punto de vista de la Teoría de la Información (TI), son datos inequívocamente fiables: apertura, cierre, máximo, mínimo y volumen.
La ventaja que ofrecen estos datos es que son numéricos y, por lo tanto, nos permiten operar con ellos. Es, precisamente en operar sobre todos o algunos de estos cinco datos en lo que se basan los indicadores técnicos.
Espero no haber cansado innecesariamente al lector pues, en este punto, queda ya explicado por qué decidí centrar mis trabajos en investigar los indicadores técnicos.
Como ya he comentado en alguna ocasión, los indicadores técnicos existentes son muchos y, por lo general, de un nivel matemático muy alto. Sus fundamentos teóricos han sido firmemente probados y, todos aquellos que ahora podemos incluir junto a nuestros gráficos, son fiables. Así que, eso nos lleva forzosamente a plantearnos dos nuevas preguntas:
¿Para qué más indicadores, si ya hay tantos?; y,
Si son tan buenos, ¿por qué, entonces, no aciertan siempre?
Para empezar, en muchas ocasiones, los usuarios no somos capaces de entenderlos y aplicarlos correctamente. Pero, en el caso de que sí seamos capaces, hay alguna otra explicación más.
Volvamos a la TI. Cuando nos limitamos a trabajar con los cinco datos numéricos básicos de la cotización, lo hacemos convencidos de que son fiables, pero también de que son sólo una pequeña parte de la información total del sistema que rige los mercados.
Hay dos vías para ampliar las posibilidades de estas herramientas: el Big Data (BD) y los algoritmos de 2ª Generación (2G)
Esa es la razón por la que no hay ningún indicador técnico infalible. Cada uno de los indicadores técnicos representa alguna característica importante, pero siempre parcial. En los mercados hay flujos de información relevante que todavía no somos capaces de incluir en nuestras ecuaciones. Identificarla, muestrearla e incorporarla es un bonito desafío. Pero, antes de eso, que es un trabajo muy complejo y que seguramente desbordaría mis capacidades, afortunadamente hay algunas posibilidades de mejora en el campo de los indicadores técnicos ya existentes.
Por ello, hay dos vías para estudiar y ampliar las posibilidades de esas herramientas: la primera, por la vía exhaustiva, tomando las herramientas propias del Big Data y explorando todas las posibles relaciones entre variables definidas e indefinidas, visibles y ocultas, intentando incorporar nuevas explicaciones a través de los datos presentes. Evidentemente esta tarea excede en mucho mis conocimientos y capacidad de proceso.
«Cuando abordamos un problema, puede que no sepamos su solución, pero tenemos intuición, un conocimiento cada vez mayor y ciertas ideas de qué andamos buscando. Cuando nos enfrentamos a un misterio, sin embargo, sólo podemos quedarnos mirando fijamente, maravillados y desconcertados, sin siquiera saber qué aspecto tendría una explicación.»
El caso del bar “El Farol” es un problema planteado en el marco de la teoría matemática de juegos y de una aplicación en los mercados bursátiles tan evidente que no hará falta ni detallarla demasiado.
Esta es una de las razones que me impulsa a pensar que investigar nuevos métodos y herramientas de trading tiene matemáticamente sentido.
Se basa en una anécdota real acontecida en un bar de la ciudad de Santa Fe (Nuevo México) llamado “El Farol” y fue planteado inicialmente por el economista W. Brian Arthur en 1994.
El planteamiento del problema es el siguiente: En Santa Fe hay un número finito de personas. El jueves por la noche, todo el mundo desea ir al Bar “El Farol”. Sin embargo, “El Farol” es un local muy pequeño, y no resulta agradable si está demasiado lleno. Así pues, existen las siguientes “reglas” en el lugar:
Si menos del 60% de la población va a ir al bar, entonces es más divertido ir al bar que quedarse en casa.
Si más del 60% de la población va a ir al bar, entonces es menos divertido ir al bar que quedarse en casa.
Por desgracia, todo el mundo ha de decidir si ir o no ir al bar al mismo tiempo y no es posible saber por anticipado cuánta gente ha decidido ir.
La importancia del problema estriba en que no importa que método (determinista) siga cada persona para decidir que hacer: si todo el mundo usa el mismo método está garantizado que el método será inefectivo.
Si todo el mundo usa el mismo método y éste sugiere que el bar no estará lleno, entonces todo el mundo acudirá, por lo que el bar estará repleto. Del mismo modo, si todo el mundo usa el mismo método y éste sugiere que el bar estará repleto, entonces nadie acudirá y, por lo tanto, el bar estará vacío.
Lo mismo podemos aplicar a la gente que opta por un camino u otro para evitar el atasco. Si todos utilizan en mismo método de decisión, todos acudirán siempre a la misma calle y se colapsarán, mientras que la ruta alternativa estará vacía.
Si todo el mundo usa el mismo método (sea el que sea) está garantizado que el método será inefectivo.
Así pués, cuanto mayor sea el número de personas que utilicen un mismo método para tomar una determinada decisión [por ejemplo, de trading], por bueno que sea ese método, acabará con el Bar “El Farol” lleno o vacío [pánicos alcistas/bajistas o, coloquialmente, ‘calentones‘], pues todo el mundo tenderá a tomar la misma decisión de compra o venta en el mismo momento.
La disposición de distintos métodos deterministas ofrecerá una mejor operativa por el simple hecho de ser distintos. Si, además, su nivel de fiabilidad es bueno o equiparable, el resultado será mejor para todos pues [en el caso del trading] las posiciones y situación de mercado nos permitirán operar mejor. Lo más previsible es potencialmente menos eficiente.
Es una de las razones que me impulsa a pensar que investigar nuevos métodos [y nuevas herramientas] de trading tiene sentido, también matemáticamente.
Hoy he encontrado una recopilación de frases de Alexander Elder, psiquiatra, trader, excelente diseñador de herramientas y uno de los pocos autores de libros sobre trading que consigue no matarme de aburrimiento.
Afortunadamente, Elder escribe muy bien. Es conciso y elegante y consigue enseñarte cosas importantes mientras te mantiene bien atrapado.
Un buen ejemplo, en sus propias palabras:
La mayoría de los programas de trading se encuadran en las tres siguientes categorías: Cajas Negras, Cajas Grises y Cajas de Herramientas. Las Cajas de Herramientas son para traders serios; las Cajas Negras son para los que creen en los Reyes Magos; y, las Cajas Grises, son una mezcla de ambas.
«El Nuevo Vivir del Trading»
Y esta sentencia tan clara me permite hablar del tema y aclarar esos conceptos.
Para que no queden dudas: las denominadas “cajas negras” son sistemas automáticos con todos los parámetros ajustados y bloqueados. Sería uno de esos «sistemas semáforo» por los que tantos suspiran: cuando se ponga verde, compra; cuando se ponga rojo, vende. Y no hace falta pensar.
Alexander Elder
Las “cajas grises”, son otras soluciones «cerradas» pero se diferencian de las anteriores en que permiten ajustar algunos de sus parámetros, por lo que son algo más adaptables a las circunstancias del mercado. Aunque, como en el caso anterior, el usuario sigue desconociendo el qué y el por qué de compras y ventas en un sistema que le han prometido que le llevará a la riqueza, pero nadie le ha explicado (ni lo hará) por qué camino.
Las “cajas de herramientas” proporcionan al inversor un conjunto de herramientas [generalmente indicadores técnicos más o menos evolucionados o con ajustes particulares] pero es el trader quien debe interpretar sus señales y actuar, pues son herramientas de ayuda y no sistemas cerrados estrictos.
Y, ¿por qué las “cajas negras” son peores que las “grises”? Elder también nos lo aclara:
Los Mercados están cambiando constantemente, por lo que los métodos que funcionaron en el pasado, es probable que no funcionen hoy y mucho menos, dentro de un año.
Añadiendo que:
La gente que paga por Sistemas de Trading Automáticos (del tipo caja negra/gris), se asemeja a los Caballeros de la Edad Media que pagaban a los alquimistas por el secreto para convertir los metales en oro.
Pero es que es esto es justamente lo que estoy intentando transmitir: como programador puedo crear un sistema ganador y demostrar que [en un determinado periodo pasado] ha funcionado de forma espléndida, con unos beneficios espectaculares. Pero la cosa se complica si quiero un sistema que sea ganador en todos los activos, en todas las temporalidades y durante todas las fases históricas. De esos, sinceramente, [todavía] no conozco.
Lo que realmente importa es disponer del conocimiento que nos puede permitir adaptar nuestros sistemas al mercado, a cada activo concreto en cada momento concreto, a ser capaces de prever sus derivas y de seguirlas para mantener sistemas ganadores durante MUCHO tiempo, independientemente de las circunstancias.
A pesar de ello, si alguien oferta un sistema ganador en forma de una caja mágica infalible (semáforo) de funcionamiento esotérico, cerrada e invisible, y lo viste con resultados espectaculares bien maquillados, se la quitarán de las manos una legión de inversores perezosos y engreídos, que merecerán pagar y perder al primer giro de mercado.
Afortunadamente TÚ no eres uno de ellos, porque te estás tomando la molestia de leer este artículo en este sitio web y no estás en uno de los que te ofrecen soluciones para ganar 2000€ al día operando un ratito cada mañana.
Pero, estás aquí, y haciéndolo estás invirtiendo en conocimiento. Y has descubierto que, en general, lo mejor para ti (y para mí) según Elder, son las Cajas de Herramientas.
Trabajaremos para tener las mejores y, si es necesario, inventaremos alguna.
Me quedaba pendiente, antes o después, dar una explicación más o menos detallada para todos los que no provenís del mundo «tech», del por qué me refiero a mis herramientas como «nuevas» o de «Segunda Generación«.
No, no se trata de un truco barato de marketing. Existe una regla dentro del mundo de la tecnología para clasificar una determinada herramienta dentro de la primera, segunda, tercera (o más) generación, o para definirla como «nueva», o no.
En general, hablamos de herramientas de Primera Generación (1G) aquellas que utilizan sólo variables básicas o primigenias en la composición de sus algoritmos.
Pongamos como ejemplo los indicadores técnicos, que creo que será lo más sencillo. Indicadores de primera generación (1G) serían aquellos en cuyas fórmulas encontramos todos o algunos de los cinco datos elementales (cierre, apertura, máximo, mínimo y/o vol). Si usa esos y sólo esos datos/variables, estaríamos hablando de 1G.
Las herramientas 2G serían aquellas que utilizan herramientas 1G como elementos en sus algoritmos.
Pero, gracias a estos primeros indicadores, y sus hábiles fórmulas, ya disponemos de una nueva batería de datos: obtenemos volatilidad, correlaciones entre precio y volumen, variaciones de fuerza relativa, momentos, tendencias, movimientos relativos de medias y un largo etcétera. Y todo ello operando en sus algoritmos sólo con las variables básicas.
¿Qué diferencia, pues, a las herramientas (en este caso indicadores) de Segunda Generación (2G) sobre los de 1G?
Pues que mientras en las de 1G se relaciona datos de precio (a veces, más volumen) para obtener nueva información adicional, en las de segunda generación se relaciona entre sí y como variables, los resultados de los indicadores de 1G.
Así, si en los de 1G se relaciona precio (máximos con mínimos, o cierres medios a lo largo del tiempo), en las 2G relacionamos volatilidad con momento, los estrechamientos medios de las bandas de volatilidad con los volúmenes proporcionales o la fuerza relativa del precio en cada momento, o cualquier combinación de ellas.
Las herramientas 2G serían aquellas que utilizan herramientas 1G como elementos en sus algoritmos. Es decir, que operan con los valores del MACD, RSI, estocástico o cualquier otro indicador clásico para componer nuevas herramientas.
Evidentemente eso requiere un estudio profundo de cada uno de los elementos de las 1G y experimentar con la combinación entre ellos para obtener nueva información que, se pretende en su diseño, sea mejor que la obtenida con cada uno de ellos por separado.
Así, si en los de 1G se relacionan variaciones en el precio, en las 2G podemos combinar volatilidad con momento, estrechamientos medios de las bandas con los volúmenes proporcionales y la fuerza relativa del precio en cada momento, o cualquier combinación de ellas.
Por eso hablo de mis herramientas como «nuevas», porque son de 2G. Evidentemente hay MUCHAS más de otros muchos autores que también lo son. Pero el objetivo hoy era que también TÚ supieras cuáles lo son y por qué.
Así, como ves, no se trata de marketing o pedantería, sino una descripción de QUÉ TIPO DE ELEMENTOS COMPONEN el algoritmo básico y qué tipo de relaciones establecen entre ellos.
Como soy de Ciencias, clasificar para mí es casi un vicio. Estaba buscando alguna manera de catalogar los diferentes tipos de traders amateurs que he conocido, ya sea personal o virtualmente, a lo largo de muchos-muchos años.
En un primer intento, acerté a dividir los traders [amateurs] que conozco por su actitud hacia el trading y, según ello, podrían clasificarse en dos grupos:
los que VAN hacia el trading, y
los que HUYEN hacia el trading; incluyendo en este último grupo los que ven en éste un recurso para abandonar situaciones laborales, económicas o personales que detestan.
Como ya comenté alguna vez, quizás no se trate de lo que necesitas, sino de lo que deseas. Quizás no se trate de lo que odias, sino de lo que quieres. Puedes huir hacia el trading, pero probablemente eso te costará disgustos y mucho dinero.
Evidentemente, los únicos que tienen una posibilidad de éxito son los del primer grupo, siempre que se planteen que se trata de una carrera de fondo larga y llena de obstáculos.
Puedes huir hacia el trading, pero probablemente eso te costará disgustos y mucho dinero.
Dentro de los traders activos, vi que podía hacer una segunda clasificación, en esta ocasión, por su método. Pero, una vez hecha, resultó que me parecía más clara por la vía del ejemplo, así que empezaré por ahí.
Imaginaros que sois el comandante de un ejército bárbaro. Desplegada frente a vosotros, al otro lado del valle, las temibles y casi invencibles legiones romanas. Soldados profesionales, disciplinados y bien entrenados.
Estudiemos quién lucha en nuestro bando. Por un lado, entonando fanáticos cantos religiosos, tenemos a los discípulos del chamán. Con total convencimiento en las promesas del brujo, se lanzarán contra el ejército romano a pecho descubierto porque CONFÍAN CIEGAMENTE en que sus conjuros los hará inmortales. Coincidiremos en que muchas posibilidades de supervivencia no tienen. De hecho, ninguna. Son los fans o seguidores.
El segundo grupo, está formado por una infantería de campesinos armados con espada. Han aprendido una finta, pero SÓLO UNA, y ya se creen soldados. Así que arremeten contra el primer soldado romano y, si tienen suerte, aplican la finta y salen victoriosos. Pero, aplican la misma finta con el segundo…, y con el tercero…, y con el cuarto… No hace falta tener dotes adivinatorias para saber que, más antes que después, encontrarán un soldado profesional que sepa replicar esa finta. Y, entonces ¿qué? Esos son los seguidores de patrón.
En el tercer grupo tenemos a soldados más expertos y veteranos, quizás supervivientes del grupo anterior. Ya vieron que para sobrevivir deberían conocer un buen número de fintas de ataque y defensa. Tienen una buena técnica y una buena táctica. Son capaces de superar a todos aquellos que les salen al paso, excepto a los mejores soldados profesionales con mayores habilidades. Contra esos no pueden aun conociendo muchas fintas. Les falta algo…
Por último están nuestras tropas de élite. Son los estrategas. Saben todo lo que adorna a los anteriores, pero son mejores que ellos porque aplican aquello que saben en la manera adecuada pues empiezan por estudiar al adversario. Con los adversarios grandes y fuertes, aplican la rapidez; con los pequeños y rápidos, la fuerza; contra los nerviosos, son pacientes; contra los asustadizos, son temibles; y, a los que son mejores que ellos, saben evitarlos. Son conscientes que se pueden perder batallas, porque lo que realmente importa es ganar las guerras. Y, sobre todo, volver de una pieza a casa.
Si ahora llevásemos todo esto al campo de los traders, el equivalente a estos grupos, serían:
Traders Tipo 1.- Los FANS, [Creyentes o Seguidores]:
Empiezo por ellos porque son los que más me enternecen. Están convencidos que los foros están repletos de expertos que ofrecen consejos gratuitos e ‘insiders‘ dispuestos de facilitarles a ellos información privilegiada. Acaban descubriendo que si alguien sabe algo más que ellos de cualquier materia, eso no lo convierte inmediatamente en “experto“. Con suerte algunos pasan al segundo grupo, que denomino:
Traders Tipo 2.- Los seguidores del PATRÓN:
Benditos ellos, todavía tienen una visión simplista del trading. Quieren y reclaman métodos simples, sin esfuerzo, sin matices ni interpretaciones. Si algo pasa [una vela de forma peculiar, la ruptura de una línea trazada sobre un gráfico, el cruce de una determinada media o una señal en un indicador] actúan sin más. Y cuando falla [todos los patrones tienen un elevado % de error] no entienden por qué, ni pierden tiempo en entenderlo. Se enfadan con el mundo, desisten de su uso y buscan otro nuevo patrón, y luego otro, y luego otro más…
Traders Tipo 3.- Los TÁCTICOS:
Estos ya merecen mayor respeto y consideración. Una táctica es, en términos generales, un método empleado con el fin de alcanzar un objetivo. Quizás empezaron como seguidores de patrones, pero llegó un punto en que se dieron cuenta que algo tan complejo no puede tener una solución TAN SIMPLE como un patrón o señal. Llegaron al convencimiento de que necesitaban una TÁCTICA, y empezaron a considerar que NO EXISTEN soluciones mágicas simples que sirvan para todos los momentos, todos los activos y todas las temporalidades, y que los desencadenantes pueden ser muchos y variables, por lo que necesitaban una TÁCTICA que COMBINASE diferentes señales y patrones, y probarla y perfeccionarla haciendo mucho papertrading, y perdiendo horas quizás para ajustarla a un sólo activo y una sola temporalidad. Pero cuando algo falla, como la han trabajado, intuyen el por qué y pueden ajustar o rectificar.
Algo tan complejo no puede tener una solución TAN SIMPLE como un patrón o señal
Tienen una TÁCTICA que les permite operar [o no hacerlo] según las circunstancias del mercado, sean las que sean. Uno puede diseñar su propia táctica o adquirirla de alguien, vía curso, libro o cualquier método de transmisión de conocimientos. Pero SIEMPRE ha de trabajarla hasta comprenderla e interiorizarla en todos sus detalles y extremos.
Traders Tipo 4.- Los ESTRATEGAS
Es una tribu extraña con pocos elementos, que no se contenta con encontrar una táctica razonable, sino que busca dentro de ella todos los por qué de sus éxitos y fracasos, y la combina con elementos de fondo, como el conocimiento de los Mercados, de la Operativa, de la Psicología y de la Gestión del Capital…
Para un estratega un cambio de táctica no es un fallo, sino que está incluido dentro de su estrategia
En el fondo son unos pesimistas/realistas convencidos que todas las estrategias, por completas que parezcan, son caducas en el tiempo y busca las fórmulas para encontrar la forma de aplicar en cada activo y mercado la estrategia adecuada en cada momento. Es decir, en su estrategia el cambio de táctica está incluido.
Buscan un conocimiento extenso que les permita liberarse de las limitaciones de las tácticas. Pero es un camino largo y tortuoso, sin una recompensa más o menos a medio plazo de los seguidores de las tácticas y sin el cortoplacismo de los seguidores de patrones. Es una especie de “celibato bursátil” que te lleva al cielo o a ningún lado, sin términos medios…
Pero, sobre todo, los estrategas son los que han aprendido, a base de tiempo y heridas, qué luchas rehuir y evitar. Miran mucho, y operan lo justo; sólo cuando las probabilidades parecen a su favor.
P.D.: Después de acabarlo, me he dado cuenta que este es uno de los post que más me ha costado escribir. Espero que, al menos, acabe mereciendo la pena. Es sólo un juego, una simple reflexión, pero mi deseo es que resulte de alguna utilidad [o, como mínimo, sea entretenido].
Las MEDIAS son unas herramientas matemáticas, estadísticas y [SÍ TAMBIÉN] unos indicadores técnicos para trading. Dada la forma en que las utilizamos dentro de los gráficos en trading, acostumbramos a denominarlas Medias Móviles (en inglés, Moving Average o MA)
Sin duda podríamos considerarlas como los indicadores técnicos más habituales y utilizados, a veces actuando como simples marcadores de tendencia, como generadores de entradas y salidas, o como stop loss progresivos. Hay sistemas de trading basados exclusivamente en una, dos o más medias móviles.
Sin duda podríamos considerar las medias móviles como los indicadores técnicos más habituales y utilizados
A lo largo de los años he visto que la mayor parte de traders apenas llegan a descubrir ni sus diversos tipos, ni su configuración, ni las diferencias entre unas y otras. De hecho me temo que la gran mayoría jamás usan nada más allá de una media simple o aritmética (SMA) o, en el colmo de la sofisticación, una media exponencial (EMA).
Desde hace bastantes años fui programando y usando una serie de medias menos habituales que, en aquel momento, no estaban incluidas en las diferentes plataformas. Al repasar hace pocos días qué valía la pena distribuir en esta web como herramientas accesorias me di cuenta que la mayoría ellas ya habían entrado a formar parte de las plataformas.
Como ejemplo, muestro las hoy disponibles en Prorealtime v.10 y v.11, seguro que también lo estarán en la mayor parte de las otras principales plataformas:
Prorealtime v.10Prorealtime v.11
Apuesto algo que la mayoría de los amables lectores de este artículo ni si quiera habrán reparado en que están ahí, dispuestas a ayudarles y a ser incorporadas a un sólo clic de distancia.
Pero antes de andar explicando las características de las medias «raras» hablemos de las más habituales y su configuración.
Media Móvil Simple o Aritmética (SMA)
Que nadie se asuste que no pretendo abusar de los conceptos matemáticos ni de programación. Pero, ésta es la media aritmética que nos enseñaron en el colegio y que deberíamos todos recordar.
Dado un grupo (una serie) de N números (a la que podemos llamar también «período«), se trata de encontrar lo que también llamábamos ya en el cole el «promedio«. Para encontrar ese valor, sumábamos el valor de todos los elementos y lo dividíamos entre su número (N).
Así, si quisiéramos encontrar el promedio (o media simple o aritmética) de una serie de 4 valores (N=4), por ejemplo: «15, 21, 3 y 18»; haríamos
(15 + 21 + 3 + 18) / 4 = 14,25
¿Y cómo se convierte ese valor en una curva (o media móvil) en un gráfico? Pues muy fácil: si imaginamos una serie larga de valores (por ejemplo, el precio de un activo), iríamos tomándolos de cuatro en cuatro. Para obtener el segundo valor, descartaríamos el primero de los valores de la serie (en nuestro ejemplo, el 15) y tomaríamos el siguiente disponible, con lo que tendríamos, por ejemplo:
(21 + 3 + 18 + 20) / 4 = 15,5
y así sucesivamente. Uniendo esos puntos tendríamos una media movil simple (MMS o SMA, en inglés) de período = 4.
Con eso quedaría explicado qué es un promedio, como se obtiene una media aritmética y cómo, con ella, podemos dibujar una media móvil (MMS), que es como la llamamos una vez dibujada sobre el gráfico.
…O cómo hacer callar a cualquier bocazas con un 96,3% de éxito
Probablemente la principal innovación de la Teoría Matemática de la Información de Shannon es considerar la información como una medida estadística de probabilidad de ocurrencia de un suceso o señal en un mensaje.
Este hecho [en el que ahora mismo no voy a profundizar] nos permite dos derivadas: la posibilidad de calcular de una forma precisa los anchos de banda [o, lo que es lo mismo, el número de bits necesarios para transmitir señales de un código cualquiera, sea el que sea] y la creación del concepto de Entropía Informativa, que es la medida del grado de desorden que se da entre elementos dispares dentro de un sistema cerrado o, dicho de otro modo, la probabilidad de ocurrencia de un determinado mensaje. [Lamento estar hoy especialmente espeso en la temática, pero no veo otra manera de explicarlo].
Puede haber diferentes formas de establecer el cálculo del número de bits necesario para codificar lo que podríamos denominar un “mensaje bursátil“. Sin entrar en más detalles, la estructura más simple sería considerar como elemento primordial al tick y contemplar sólo tres posibilidades: que a un tick determinado le siga
un tick positivo [aumento de precio / +1]
un tick neutral [mismo precio / ø]
un tick negativo [disminución del precio / -1]
Considerando este modelo elemental, la fórmula de Shannon derivada del Teorema de Shannon-Hartley y aplicable para una fuente sin memoria [que sería nuestro caso] nos exige un mínimo de 2 bits para codificarlo completamente en esta forma más simple.
La primera aplicación práctica [y la que hoy me interesa traer hasta aquí] sería el cálculo de probabilidades de una sucesión eventos dentro de este modelo informacional-bolsístico. O, si lo prefieren, podemos intentar desvelar las probabilidades matemáticas de éxito de cualquier predicción.
A la vista de este modelo y desde el punto de vista más neutral, acertar la dirección del próximo tick [que podríamos extrapolar a barra o vela] es de 1/3 o, lo que es lo mismo, de un 33,33%.
Sólo tendremos un 3,7% de probabilidades de acertar la dirección de tres ticks o velas sucesivos frente a un 96,3% de errar esta pequeña sucesión de eventos ordenados
Así, en diario, cualquiera puede lanzar una predicción sobre lo que ocurrirá mañana [con respecto a hoy], con un 33% de posibilidades de acertar, diga lo que diga.
Pero, otra cosa diferente sería pretender acertar la dirección de los dos próximos ticks o velas [p. ej.: +1 y -1]. En este caso las probabilidades de éxito se reducen al 11,11%. Mucho más complicado es adivinar la dirección de tres ticks o velas próximos sucesivos, pues ya sólo tendremos un 3,7% de probabilidades de acertar frente a un 96,3% de errar esta pequeña sucesión de eventos ordenados. El conocimiento de algunas técnicas de AT y la experiencia quizás nos haga mejorar esas expectativas, que es lo que diferencia a un buen trader de alguien que operase completamente al azar.
Por completar la idea y que se hagan una idea de lo complicado estadísticamente que resultan las predicciones, acertar el recorrido de cinco velas o ticks sucesivos tiene una probabilidad de un 0,41% ; y, establecer sin errar ni una sola vez la dirección (simplemente diciendo “sube, baja o igual que el día anterior”) y orden de diez ticks o velas consecutivas es del 0,0000169%, o para entenderlo mejor, ocurrirá 16,9 veces por cada millón de intentos.
Un buen analista es un especialista que merece respeto y admiración. Habla de dirección, de niveles, de soportes, de puntos de giro y de precios objetivos; y sólo los mejores y más expertos, del timing.
La paradoja [y el truco] es que, sin embargo, predecir que un determinado activo dentro de 10 ticks [o barras, o velas…] estará por encima, por debajo o igual que el valor actual vuelve a tener una probabilidad del 33,33%, y si consideramos que la igualdad es mucho más improbable, se acercará al 50%.
Para volver a tener esas muchas probabilidades intactas basta con guardarse o de hablar de tiempo o proporcionar un valor exacto de desplazamiento.
Así pues, una buena predicción analítica debería [como mínimo] incluir dos factores de los mencionados: dirección y tiempo o dirección y amplitud del movimiento. Señalar sólo dirección, lo diga quien lo diga, ya sea después de mucho estudio o después de tres copas en un bar, tiene la misma probabilidad de cumplirse: sobre un 50%. No tiene más mérito. Como lanzar una moneda al aire.
Un buen analista es un especialista que merece respeto y admiración. Habla de dirección, de niveles, de soportes, de puntos de giro y de precios objetivos; y sólo los mejores y más expertos, del timing. Y siempre con la prudencia de recordar que esto es un juego estadístico y que toda previsión puede fallar. Lo otro [vociferar ¡sube! o ¡baja!] lo puede hacer cualquiera.
Si quieren desenmascarar al bocazas de turno sólo tienen pedirle el vaticinio de la simple sucesión de las tres próximas velas y apostar contra él. Las probabilidades están abrumadoramente en nuestro favor [ya saben, 96,3%] y con eso habrá más que suficiente para hacerlo callar.
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